Marco teórico
En los países más industrializados de América del Norte
y de Europa hay una literatura ya canónica sobre los factores claves
en el diseño de un proyecto tecnológico modelo (Ely 1990, Read
1994, Fullan 1991, Hawkins et al 1996, Honey and Henriquez 1993). En América
Latina hay una pequeña, pero creciente, literatura sobre los factores
que resultan importantes para el buen diseño de proyectos tecnológicos
en diferentes contextos educativos en la región (Galvis 1999, Light et
al. 2001). A pesar de los vacíos que aún se registran en la literatura
sobre América Latina, estos antecedentes ofrecen un marco analítico
apropiado para guiar nuestra investigación sobre los modelos y patrones
que han llevado al éxito a estas redes escolares.
La investigación en Estados Unidos ha demostrado una constante de aspectos
o factores en todo proyecto tecnológico que haya resultado exitoso. El
número exacto de estos elementos varía de un autor a otro, pero
existe un grupo mínimo que siempre aparece mencionado en todas las listas.
Hemos elegido estos factores recurrentes como marco analítico
para analizar los siete casos de redes escolares en América Latina.
1. Un propósito pedagógico claro
La literatura sugiere que, para garantizar el éxito de un proyecto,
es importante que éste tenga un propósito claramente conectado
con objetivos educativos más amplios que promover en forma excluyente
el uso de la tecnología. Asimismo, es clave que el objetivo resulte relevante
tanto para los docentes como para los alumnos. Para proyectos que abarcan muchas
escuelas, como una red escolar, es importante considerar cómo se interpretan
los objetivos en cada nivel del sistema escolar (i.e. ministerios, organismos
internacionales, directores de la red, rectores de escuela, docentes y alumnos).
Cada nivel debe tener una visión que pueda mediar entre los objetivos
globales y su aplicación en el nivel del aula. En la mayoría de
los casos exitosos, los objetivos fueron claramente entendidos por los docentes,
los padres y la comunidad local en formas muy concretas, por ejemplo: mejorar
la lecto-escritura, prepararse para el mercado laboral o involucrar a la comunidad
en proyectos.
2. La presencia de liderazgo en varios niveles
El liderazgo en varios niveles es importante para que un proyecto innovador
nazca, eche raíces y crezca. Para una red distribuida es importante examinar
no sólo la coordinación de la red a nivel nacional sino a nivel
local. A nivel de la escuela, algunos estudios previos sugieren que existen
dos focos de liderazgo importantes: la dirección de la escuela y la coordinación
del proyecto mismo. Más específicamente, los siguientes aspectos
de la conducción se destacan en importancia en un proyecto tecnológico:
(1) La visión pedagógica. El liderazgo necesita tener
una visión pedagógica focalizada en qué es una buena educación
y cuál es el papel de la tecnología dentro de los procesos de
enseñanza y aprendizaje. La literatura sugiere que la tecnología
es un medio para mejorar la experiencia educativa, pero nunca un fin en sí
mismo.
(2) Un compromiso a largo plazo para la integración de la tecnología.
Otra característica de los casos exitosos es que tienen una perspectiva
de cambio a largo plazo. Para un proyecto complejo hay que tener una visión
ambiciosa y una actitud paciente para dar pequeños pasos cada año
y conseguir un cambio profundo y permanente. El éxito parece llegar a
las escuelas que están dispuestas a cultivar y fomentar un cambio con
un horizonte de 3 a 5 años.
(3) El reconocimiento de la extensión y la profundidad del problema:
Según la literatura, la dirección y la coordinación en
los casos exitosos reconocen que el reto de integrar la tecnología tiene
muchas facetas y está vinculado con todos los demás aspectos de
la dirección y de la gestión de una escuela: financiamiento, pedagogía,
capacitación docente, asignación de espacios áulicos, horarios,
etc. Al reconocer la complejidad del proceso de integración, la dirección
de la escuela y la coordinación del proyecto están casi siempre
dispuestos a solucionar todos los problemas que surjan.
3. La capacitación docente continua
La capacitación es uno de los elementos más importantes. El entrenamiento
docente, tanto a nivel técnico como pedagógico, aparece en forma
permanente en la literatura. Esto permite que los docentes adquieran nuevas
habilidades e implementen nuevas prácticas y estrategias de enseñanza.
En casos exitosos, la capacitación ha estado diseñada para apoyar
directamente las actividades específicas de un proyecto. Muchas veces
se adoptan estrategias de capacitación basadas en la experiencia local
de la escuela y la comunidad.
4. La reflexión y la experimentación sobre el progreso
Otra estrategia que aparece en la literatura de la integración exitosa
de proyectos es comenzar en una escala pequeña y experimentar. Con cada
pequeño paso se puede examinar y reflexionar sobre el progreso; de esta
forma, se potencian los elementos positivos y se revisan los negativos.
5. El tiempo es un factor clave
Otro factor clave -multidimensional- es el tiempo. Para efectuar un cambio
grande se necesita tiempo. Se debe conceptualizar el tiempo en varias dimensiones
ya que está relacionado con el desarrollo profesional, la visión
pedagógica y el compromiso de la dirección de la escuela. En el
área del desarrollo profesional, se necesita programar tiempo suficiente
para que los docentes puedan aprender a integrar las nuevas tecnologías
en su currículum. Teniendo en cuenta una visión pedagógica
constructivista y activa, se debe disponer de tiempo para que los alumnos puedan
hacer proyectos tecnológicos. La estructura horaria de las escuelas,
dividida en horas cátedra de 40-50 minutos es un gran obstáculo
para que los alumnos se concentren y adentren en un proyecto complejo. Por último,
es el compromiso de la dirección esperar y dejar tiempo a la escuela
para que atraviese por todo el complejo proceso que implica integrar herramientas
tan "extrañas" como las TIC.
6. La infraestructura existente y la infraestructura nueva
La infraestructura es muy importante para el éxito a largo plazo de
cualquier proyecto que tienda a transformar una institución. Puede diferenciarse
en el tiempo entre la infraestructura preexistente y la infraestructura que
se desarrolla con el proyecto para adecuarse a las nuevas necesidades. Deben
destacarse en particular los siguientes elementos:
(1) Los especialistas y el soporte técnico. El soporte de especialistas
y técnicos es crucial para el éxito a largo plazo de cualquier
proyecto tecnológico. El tipo de soporte necesario trasciende el mero
conocimiento técnico. Es indispensable el apoyo pedagógico y curricular.
Los coordinadores deben comenzar por enseñar a los docentes a hacer un
uso significativo de la tecnología.
(2) El espacio físico. La literatura sobre América del
Norte no identifica un modelo más eficaz que otro en la forma de distribuir
las computadoras. Las escuelas han tenido éxito ya sea con laboratorios
o con computadoras en las clases. El único factor importante ha sido
que las computadoras estén ubicadas en un lugar que se corresponda con
el uso planificado de las mismas, de modo que los estudiantes tengan el equipo
disponible cuando lo necesiten. La ubicación de las computadoras debe
corresponder en todos los casos con las necesidades pedagógicas del proyecto.
(3) El soporte de la comunidad profesional. La literatura indica que
las escuelas con programas de tecnología exitosos han tenido el apoyo
de la comunidad docente. Su papel ha sido el de apoyar colectivamente a los
docentes participantes a medida que ellos trabajan con la innovación,
analizar los problemas que emergen y aportar consejo en forma colectiva.
7. El financiamiento para un desarrollo sostenible
El financiamiento es un desafío continuo, pero el éxito de un
proyecto depende de que logre crear estrategias para un desarrollo sostenible
a largo plazo. Los proyectos con éxito aceptaron el hecho de que la tecnología
no es una inversión de una sola vez, sino un costo permanente que será
parte del gasto institucional.